Hoy es un día flojo para las notícias, lo sé. Por eso he decidido repasar la tele de ayer...
Ayer en
"Cuarto Milenio" (
Cuatro),
Iker Jiménez (con ésa sempiterna cara de pasmado) y un forense de los normales, de esos que no viven experiencias alucinantes en su profesión cada semana como los de
"C.S.I.", se hicieron una
"master-class" dirigida a todos los perturbados, psicópatas, asesinos y destripadores de España: diseccionaron un maniquí con anatomía humana perfecta con suma precisión, homenajeando a aquél
Jack El Destripador al que le dedicaron una oda en el programa. Que si corte transversal, horizontal, en zig-zag... tripas fuera, el útero tampoco lo necesitamos, le extirpamos un pecho, esparcimos la sangre por toda la habitación... Ya hemos tomado nota, Iker. Cuándo decida convertirme en asesino múltiple me será de mucha valía tus enseñanzas.
Mientras, en
TeleCinco, estaban con el corral de
"El Debate de Gran Hermano", conducido como puede por el pobre
Jordi González, que debe de atiborrarse a tranquilizantes después de cada programa. Porque aquello es un caos. Los decibelios están a la altura de los despegues de aviones y el público (cuidadosamente elegido entre lo más
freak) es una jauría sin sentido del aplauso (lo hacen cuándo les da la gana y ni ellos saben por qué). Y qué decir de las colaboradoras: la re-encarnación de
Gracita Morales (
BelénRo), la informadora oficial de la CNN con sus achaques de la tercera edad (
Lydia Lozano) y una
Mónica Hoyos que no se sabe bien lo que pinta ahí, se dedica a decir cuatro intrascendencias al grito al público de
"¿o no?" para que éstos la vitoreen y se sienta útil. Por supuesto, no pasa por alto la colaboración especial en la noche de ayer de la inefable
Belén Esteban (cuya prima,
Laura Fernández, concursa en ésta edición de
"Gran Hermano"... y si no tienen parentesco sanguíneo es que se trata de desdoblamiento de cuerpo), con más expresión de fumada que nunca (quizá al estar en horario nocturno sin
sustento). Vamos, un despelote para los sentidos.